


Hay momentos en la vida en los que podemos sentirnos perdidos, desbordados o con la sensación de estar atrapados en relaciones o situaciones que nos hacen daño. Quizá cuesta tomar decisiones, aparece una ansiedad constante o la sensación de que nada de lo que hacemos es suficiente.
En esos momentos, la terapia puede ser un espacio donde descansar por dentro, dejar de sostener solos lo que pesa, y empezar a escucharte con más amabilidad. No se trata de cambiarte, sino de acompañarte a entenderte, sentirte y tratarte con más respeto, dignidad y ternura.
Te acompaño en ese proceso desde un enfoque integrador, en un espacio cálido y sin juicios, donde la emoción, el cuerpo y la palabra se entrelazan para ayudarte a reconectar contigo.
A lo largo de mi experiencia he acompañado a personas que se sentían:





Puedes escribirme por email o por WhatsApp contándome brevemente qué necesitas y cuándo podríamos hablar unos minutos. Tendremos una primera llamada de unos 15-20 minutos, sin coste ni compromiso, donde podrás contarme lo que te preocupa, resolver tus dudas y ver si te sientes a gusto con mi forma de acompañar.
Si decides empezar, fijaremos un día y hora para vernos de manera presencial u online, según lo que necesites o prefieras.
Durante el proceso, iremos explorando con calma qué está pasando por dentro, qué necesitas y qué parte de tu historia o tus patrones están sosteniendo tu malestar. A través de la palabra, el cuerpo y la emoción, trabajaremos para ir desbloqueando lo que duele, reconectando contigo y generando nuevas formas de relacionarte contigo y con los demás.
Cada proceso es único. A veces el cambio es más profundo y lento, otras veces se nota en detalles sutiles que lo transforman todo. Lo importante es que te acompañaré desde una escucha presente, sin juicio, y con respeto por tu ritmo.
Las sesiones tienen una duración aproximada de 50-55 minutos y todo lo que compartas será tratado de forma absolutamente confidencial, con cuidado y respeto hacia tu historia.
La frecuencia recomendada suele ser de una sesión semanal, especialmente al inicio del proceso. Esto permite generar un espacio constante, seguro y profundo donde ir acompañando lo que va surgiendo.
Conforme avancemos, podremos valorar junto/as si tiene sentido espaciar más los encuentros o adaptarlos a tus necesidades. Cada proceso es único, así que ajustaremos el ritmo respetando tu momento, tu historia y tu energía emocional.
No hace falta tocar fondo para pedir ayuda. Si sientes que algo dentro de ti te pesa, te confunde, o te cuesta sostenerlo solo/a, la terapia puede ser un espacio para empezar a mirarlo con calma y acompañamiento.
Algunas personas llegan con ansiedad, otras con una sensación de vacío o con relaciones que duelen. A veces no hay una causa clara, solo el deseo de entenderse mejor o vivir con más calma.
Si te estás haciendo esta pregunta, probablemente ya hay algo dentro de ti que pide ser escuchado. Y eso, por sí solo, ya es motivo suficiente para iniciar este camino.
No. Pero muchos seguros médicos en España ofrecen un reembolso parcial o total de sesiones de terapia psicológica. Te recomiendo consultar con tu compañía para saber si lo cubre.
